Leyenda de Riobamba | La silla del cementerio

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Leyendas del ecuador

En el cementerio de Riobamba, existe hasta el día de hoy, una silla, que cuenta una historia que solo algunos conocen; es la historia de un amor que el tiempo y la muerte no pudieron borrar.

Hace muchos años ya, una pareja de extranjeros, llegó a la ciudad de Riobamba. Eran unos esposos que cumplían una misión de ayuda social. Los dos compartían su amor y dedicación por causas nobles; eran jóvenes, felices y se amaban con sinceridad, parecía que todo era perfecto en su vida.

Sin embargo, no duro mucho esta alegría. Elizabeth empezó a sentirse agotada y al paso de poco tiempo empeoró. Su vida se consumía con rapidez, ante la desesperación de su esposo Jozef, que hacía todo lo posible por mantenerla viva. Pero no lo logró.

Jozef, sintió una gran desesperación y era tan profunda su tristeza que durante varios días permaneció sujetando fuertemente los barrotes que adornaban la sepultura de Elizabeth. Él no podía entender, cómo iba a seguir viviendo sin su amada. A pesar de transcurrieron algunos meses, Jozef seguía desconsolado y aunque el momento de volver a su país había llegado, él sencillamente no tuvo el valor de abandonar la última morada de su amada esposa.

Es por este motivo que decidió quedarse en Riobamba, y acudía cada día al cementario. Llevaba consigo una silla y se sentaba frente a la tumba, durante horas conversaba  con Elizabeth y aveces le leía algo.

Finalmente, el tiempo fue bueno y la muerte llegó a Jozaef, que por fin pudo estar junto a Elizabeth en la tierra de los muertos.

Fueron los guardianes del cementerio, los testigos de las visitas diarias del enamorado Jozef, por esa razón, decidieron colocar la silla en la tumba, como un tributo y reconocimiento de la fuerza del amor.

Hasta ahora, la silla, cuenta esta hermosa y triste historia de amor.

Video de la leyenda «La silla del cementerio»